EL CONVITE


Aquella aldea era tan pequeña que tenía exactamente 14 habitantes. Cuando el forastero llegó todos le miraban con desconfianza. Probablemente aquel extraño no traería nada bueno.

QUIETUD


A kilómetros se oía el alboroto. Aquella ciudad poseía tanto ruido, tanto ruido, que era inimaginable comprender cómo se entendían.

DETRÁS DE LA OREJA


Llegó a casa tan cansado que la sensación de hambre había desfallecido. Se quitó los zapatos y fue directamente a la cama. No era aquel día, eran semanas, meses, incluso si lo pensaba, años sintiéndose con el más terrible cansancio. Sólo quería dormir.

DESARROLLO NECESARIO


Habían sido dos años de duras sequías. Innumerables cultivos y animales habían muerto, trayendo hambre y muerte, sobre todo a niños y viejos. Los maltrechos sobrevivientes se arrastraban hacia las ciudades cercanas para intentar buscar un sustento.

EL TIEMPO Y LA VIDA


Un exitoso empresario estaba una mañana en una playa trabajando con su ordenador cuando un campesino se le acercó para venderle unos cocos. El empresario le compró un par de piezas y comenzaron a conversar.

MEDIA HORA POR LO MENOS


No había sido un buen año para el trigo. Sin heladas en invierno las raíces no estaban desarrolladas. Con el excesivo calor en primavera y sin lluvia, la cosecha sería escasa y de poca calidad.

EXPECTATIVAS


Cuentan que cuando los jóvenes monjes ingresaban al monasterio, les preguntaban qué esperaban de aquello.

Tres jóvenes, que habían coincidido en el camino, empezaron su formación el primer día con el maestro más veterano. 
El maestro les preguntó:
- ¿Qué esperáis de la vida?.

LA INQUILINA


La inquilina había venido de un país extranjero en busca de futuro, se había propuesto trabajar duro para ello.

Alquiló una habitación en una vivienda, donde había 5 habitaciones más. El dueño hizo de la cocina otra habitación para ganar más dinero y sólo había un pequeño baño para las seis familias. El dueño era extranjero como ellos y alquilaba las habitaciones a familias que no podían pagarse otra cosa.

LA PRUEBA


Las leyendas sobre el maestro eran fascinantes. Unos, decían que se podía trasformar en cualquier apariencia humana; otros, que tenía la fuerza de un guerrero; otros, que era capaz de sanar cualquier herida; otros, que podía desplazarse de un lugar a otro en segundos...

PROGRESO


Aún preparada y capaz, ni a su padre, ni a su esposo les pareció nunca apropiado que Ikraam trabajase. Pero tras la desdicha, llegó la necesidad, e Ikraam comenzó en el más insignificante de los trabajos, dentro de una gran marca de ropa.

EL MENDIGO


El rey era joven, sensato y curioso. Acostumbraba a quedar todas las tardes con cinco consejeros, duchos en bondad, empatía y comprensión.
Por una enfermedad, el joven rey estuvo más de una semana de descanso en cama sin otro entretenimiento que la vista que se ofrecía desde su ventana. 

DE LO DIVINO A LO HUMANO


En el monte Olimpo, donde habitaban los dioses, había un ser cuyo trabajo consistía en asignar un alma a cada mortal. Así, uno a uno, proporcionaba un cuerpo a cada soplido de vida que otorgaban los dioses a los humanos.

SOLO SI



Riad siempre había tenido todo para ser feliz. Pese a esto, había un pequeño inconveniente, y es que Riad era totalmente ajeno a este hecho.

EN EL INTERIOR DEL ARCOIRIS


Siempre fue así sin un porqué. En tanto que la lluvia caía, con que hubiese un solo rayo de sol, el arcoíris resplandecía feliz. Pero porque el sol dejó de lucir o la lluvia de caer, el arcoíris había olvidado quién era, y caminaba, con rumbo errante, en la polvorosa tierra.

SERES DE SAL


Igual que sus padres y hermanos, Ela era de sal, de los pies a la cabeza. Desde pequeña Ela había sentido al mar desde el fondo de su ser, pero en su casa estaba prohibido hablar del él pues era odiado y temido.

REGALO A SU ALTEZA


No era el sabor de la deliciosa comida casera del pequeño albergue que deleitaba el paladar de la reina, ni el olor de la lluvia impregnada en la tierra con trigo y centeno que embriagaba la esencia, tampoco la tranquilidad y el silencio que llenaba todo, ni tan siquiera el tacto y el olor a madera de la estancia. En frente de aquel albergue se erguía un majestuoso e imponente cerezo, que se abría dadivoso hacia el cielo. La reina, que encontró siendo princesa aquel paraje, se hospedaba allí todos los marzos, cuando el cerezo irrumpía en flor, alejada de los lujos del palacio.

RAZÓN AL VAPOR



María y Mariano estaban siempre discutiendo. Ni se acordaban por qué empezaban, lo que conocían bien es el final. Siempre acababan diciéndose las mismas cosas, y, en realidad, nunca pasaba más. Entre ellos no había grandes diferencias, sus puntos de vista no eran tan distintos e incluso compartían muchos valores. Pero ambos discutían y discutían, y es que tener razón era muy importante para ellos.

AGUJEROS NEGROS


Matemáticas, física y química. Para Yasar siempre el aprendizaje perteneció más a la curiosidad que a la obligación. Ya de niño se sentía muy inclinado hacia la ciencia, y a nadie le sorprendió que llegara a ser un gran físico experto en agujeros negros, que investigaba y publicaba como quien anda y respira.

EL JARDÍN DE LA DICHA

Siempre fue un jardín precioso. Hecho con esmero y cariño, pronto pasó a ser famoso por el diseño, los colores, los olores. Más tarde fue un punto obligado de visita de los viajeros que pasaban por aquel lugar, e incluso una referencia para los jardines de toda la región.

EL HOMBRE MEDIO FELIZ


El viajero iba de ciudad en ciudad y de cada una aprendía nuevas formas de conocer el mundo. Siempre respetando las costumbres de cada aldea y pueblo que visitaba, el viajero proseguía contento, intentando descubrir para sí, dónde se hallaba la felicidad.

EL DESEO


No había ninguna duda. Todo lo que Ragib deseaba en el mundo era encontrar a una mujer para formar una familia con ella.

LA MADRE


Marianela nunca tuvo una vida fácil. Sin embargo, con fuerza, decisión y responsabilidad había vencido cada obstáculo que fue encontrando. Aunque no era consciente de ello, había sacado una conclusión de ese aprendizaje: nunca, de ninguna manera, ninguno de sus hijos pasaría por todo aquello.

EL DIABLO ESTÁ EN LOS DETALLES



Aburrido, rutinario, tedioso y cansado. Nunca había sido tan fácil. En menos de una hora el diablo podía convencer a un empresario sobre las ventajas de despedir a gran parte de su plantilla. Su trabajo había perdido la emoción pasada, donde cada persona era un reto.

CUENTO DESTEÑIDO DE AZUL Y AMARILLO.


Azul era grande, oscuro y pacífico. Amarillo era pequeño, brillante y vivaz.

Cuando Azul vio a Amarillo se dirigió despacio hacia él. Al mirar a Amarillo, Azul sentía dinamismo, fuerza, energía. Era un pequeño sol. Cuando Amarillo vio al largo Azul, también se sintió atraído por su paz y sosiego.

EL SECRETO


Cuando Adila conoció a Salim, le abrió las puertas de su casa y de su corazón. Adila tenía por casa un palacio.

LOS PENDIENTES


Estaban ahí, en la misma cajita de terciopelo azul, con preciosas ornamentas plateadas. Exactamente como su madre se los dio hacía ya 50 años, el día antes de su boda. Aquellos pendientes habían pasado de mano en mano, de generación en generación, por todas las mujeres de su árbol genealógico. En esa misma cajita de terciopelo azul.

EL PADRE


Año tras año, en la gran fiesta de primavera, subían al bosque sagrado niños temblorosos y bajaban orgullosos guerreros. Año tras año, se celebraba con pasión este gran ritual de la masculinidad para los guerreros de la tribu.

LA SENTENCIA


Tenía 7 años y medio. Tenía también muchos hermanos, mayores y menores. Era un niño sereno, alegre. Llevaba ya 3, no, 4 días con mucho dolor, vómitos y un enorme dolor de cabeza. Cuando la fiebre se hizo presente, lo hizo con orgullo y tesón. Su madre llevaba días, mañana y tarde, llamando desde el único teléfono del pueblo. El buen médico salvaría a su hijo.

EL NOMBRE


De ninguna manera podría ser cualquier nombre. Su padre era físico, su madre abogada, un abuelo fue alcalde, su otro abuelo un renombrado doctor.

LOS HECHOS


Tomás y Andrés eran quintos. Coincidieron de forma fortuita en unas vacaciones como compañeros de habitación.

EL COMPRADOR


No es que no fuese importante, pero desde luego, al vendedor le parecía excesivo. Aquel cliente estaba en el concesionario mañana y tarde. Y además estaba lejos, muy lejos de decidirse.

EL ÁGUILA



El águila, antes de ser águila, no sabía volar. 
El águila, antes de ser águila no podía dejar de hablar.  
Hablaba y hablaba.

LO CORRECTO


Nabil se enamoró perdidamente de Kaamla. Kaamla era perfecta: honesta, verdadera, fiel, pura, rigurosa, siempre cumplía con su deber. El deber era su virtud. Cumplirlo su guión de vida. La práctica, el tesón y la voluntad, sus herramientas. Ella simplemente hacía lo que debía hacer. Lo que era su obligación. Nabil la admirada, Nabil la reverenciaba,  Nabil la adoraba. Y se dispuso a conquistarla.

LA MIRADA DEL OTRO


Tomás era apenas un niño cuando conoció a Bella. Aún así, era capaz de recordarla como si la viera en el momento presente. Bella tenía una preciosa melena de oro, el pelo rizado, suave, sedosos, los ojos grandes, azules, con pestañas rizadas, la nariz pequeña, preciosas pecas, los labios carnosos, la piel dorada,…Tomás hubiera dado la mitad de su vida por salir con ella.


LA LUZ


Dana habitaba en una oscura y fría cueva, la única que había conocido, la misma donde habían morado su madre, su abuela, su bisabuela…
Dana sabía que probablemente habría algo bueno fuera pero, por miedo o comodidad, no se atrevía a salir.

EL EMPERADOR


El Emperador era fuerte, valiente, seguro, firme, libre, infalible. Benazir se sintió cautivada desde el día en que le conoció y cuando el Emperador dio con Benazir quedó igualmente prendado por ella.

LA ETERNA DUDA


Cuando Ysie fue al infierno, el diablo le estaba esperando con una sonrisa y una propuesta. Un juego al que sólo podría jugar una única vez. Si gana, Ysie irá al cielo, y si pierde se quedará para siempre en el infierno.

EL ARTE DEL PRESENTE


En una ocasión preguntaron a un hombre que había alcanzado la iluminación, cómo lograba mantenerse concentrado a pesar de sus muchas responsabilidades.

LA PRISIÓN


Anisa era, como es ahora, obediente y buena, con un enorme corazón, de gestos amables y nobles. Nunca se desprendió de su inocencia.

EL ELEFANTE


Al principio era un vago y confuso recuerdo, después algo parecido a un sueño, finalmente retales de una reminiscencia. Así, aún cuando Kala, de niña, metió un pequeño elefante en su casa, lo había olvidado para siempre.